La necesidad de nuevas plazas para personas mayores no es únicamente un reto asistencial. También constituye uno de los mayores programas potenciales de inversión inmobiliaria social de la próxima década. JLL estima que alcanzar una cobertura más próxima al nivel de referencia exigirá entre 16.000 y 19.000 millones de euros.

El déficit residencial transforma el envejecimiento demográfico en una necesidad de inversión de largo plazo

Más de 13 millones de mayores de 65 años

España superará los 13 millones de personas mayores de 65 años en 2035. El parque actual ronda las 413.000 camas y la tasa de cobertura se sitúa en torno al 4%, por debajo del 5% utilizado como referencia en el sector.

La diferencia implica desarrollar aproximadamente 240.000 nuevas plazas durante la próxima década. El reto será financiero, pero también urbanístico y operativo.

El capital privado tendrá un papel decisivo

El volumen de inversión necesario supera la capacidad de un único actor. Fondos, aseguradoras, operadores, administraciones y entidades sociales tendrán que combinar distintas fórmulas de financiación. La colaboración público-privada será especialmente relevante allí donde el coste de suelo o de construcción dificulte la viabilidad.

No basta con construir

Una residencia necesita personal, servicios sanitarios, tecnología y conexión con su entorno. Por eso la inversión inmobiliaria deberá coordinarse con políticas de empleo y formación. El déficit de profesionales puede convertirse en una restricción tan importante como la falta de camas.

La nueva infraestructura de cuidados necesitará capital, suelo y profesionales al mismo tiempo