Cumplir 50 años también modifica la relación con los seguros. Las necesidades vinculadas a hipotecas, hijos o actividad profesional comienzan progresivamente a perder peso frente a otras preocupaciones como conservar el patrimonio, proteger la salud o anticiparse a determinados gastos futuros.
Los datos disponibles sobre consumo asegurador sénior muestran además que no se trata de un colectivo que contrate una única póliza. La mayoría combina varias modalidades y prácticamente todos los mayores cuentan con algún tipo de cobertura.
La población sénior dispone de una media cercana a tres modalidades diferentes de seguros
El seguro de hogar encabeza el ranking
La primera posición corresponde claramente al seguro de hogar. Su penetración entre la población sénior se aproxima al 86%, muy por encima de cualquier otro producto asegurador.
La explicación está estrechamente relacionada con el patrimonio acumulado durante la vida laboral. Una proporción elevada de los españoles mayores de 50 años reside en una vivienda en propiedad y mantiene su seguro incluso después de haber terminado de pagar la hipoteca.
Además, las pólizas de hogar ya no se limitan únicamente a cubrir incendios, inundaciones o daños estructurales. Incorporan cada vez más servicios de asistencia, responsabilidad civil, reparación de electrodomésticos o protección frente a determinados daños tecnológicos.
Ranking de los seguros con mayor penetración entre los sénior
| Posición | Tipo de seguro | Penetración aproximada |
|---|---|---|
| 1 | Hogar | 86% |
| 2 | Vehículos | 74% |
| 3 | Decesos | 54% |
| 4 | Salud o enfermedad | 27% |
| 5 | Vida | 17% |
| 6 | Accidentes personales | 7% |
Vivienda, automóvil y decesos conforman con claridad el podio asegurador de los mayores
El coche mantiene la segunda posición
El seguro de automóvil aparece en segundo lugar, con una penetración cercana a tres de cada cuatro consumidores sénior.
Sin embargo, existe una diferencia importante respecto al hogar. Mientras la contratación del seguro de vivienda permanece elevada durante prácticamente toda la vida, la cobertura del automóvil comienza a descender entre las edades más avanzadas.
Entre quienes se encuentran en la franja inmediatamente anterior a la jubilación, la presencia del automóvil continúa siendo muy alta. Posteriormente puede disminuir por una menor utilización del vehículo y por el abandono progresivo de la conducción.
Esto convierte al coche en uno de los gastos que más puede variar dentro del propio colectivo de mayores de 50.
Los decesos ganan peso conforme avanza la edad
La tercera posición corresponde al seguro de decesos, que presenta un comportamiento diferente al del automóvil.
Su penetración aumenta conforme avanza la edad. En las franjas inmediatamente posteriores a los 50 años se aproxima ya a la mitad de la población y continúa incrementándose entre quienes superan los 60 y los 70 años.
No se trata únicamente de cubrir los gastos de un funeral. Muchas pólizas incorporan asistencia familiar, gestiones administrativas, traslado, asesoramiento jurídico y otros servicios relacionados con el fallecimiento.
Precisamente por su estrecha relación con la edad, el seguro de decesos es probablemente el producto asegurador que mejor diferencia el comportamiento del consumidor sénior del de las generaciones más jóvenes.
Más de la mitad de los consumidores sénior dispone ya de una póliza de decesos
Salud gana terreno entre los mayores de 50
El seguro de salud aparece en cuarta posición, con una penetración cercana al 27% entre la población sénior.
Su porcentaje todavía está lejos del hogar, coche o decesos, pero es uno de los productos con mayor capacidad para ganar relevancia entre los mayores de 50.
El acceso rápido a especialistas, pruebas diagnósticas, consultas y determinadas intervenciones explica una parte creciente de su atractivo.
El principal obstáculo aparece precisamente con la edad. Las primas pueden aumentar y la contratación de una nueva póliza puede incorporar cuestionarios de salud, exclusiones o periodos de carencia.
Por este motivo, mantener una póliza contratada años atrás puede resultar especialmente relevante cuando el asegurado entra en edades más avanzadas.
Salud es uno de los seguros con mayor potencial de crecimiento entre la población sénior
El seguro de vida pierde peso después de los 50
El seguro de vida aparece bastante más abajo en la clasificación. Su penetración entre la población sénior se sitúa alrededor del 17%, aunque el porcentaje puede variar considerablemente según la edad.
Entre los trabajadores de 50 y 60 años todavía existe una necesidad relevante de protección relacionada con una hipoteca, el mantenimiento económico de la familia o determinadas obligaciones financieras.
Sin embargo, a medida que desaparecen esas cargas, el seguro de vida tradicional pierde importancia.
Paralelamente pueden adquirir mayor protagonismo otras fórmulas aseguradoras relacionadas con el ahorro, la jubilación, las rentas vitalicias o la planificación de la transmisión del patrimonio.
Los accidentes personales cierran el ranking
Los seguros de accidentes personales se encuentran entre los productos menos contratados del ranking, con una penetración próxima al 7%.
El descenso resulta comprensible a medida que se reduce la actividad profesional y desaparecen determinados riesgos asociados al trabajo.
No obstante, la creciente actividad de las nuevas generaciones de jubilados puede abrir nuevas oportunidades para productos vinculados a viajes, deporte, ocio o asistencia durante estancias prolongadas fuera del domicilio.
Cómo cambia la importancia de los seguros con la edad
| Seguro | Evolución con la edad | Principal razón |
|---|---|---|
| Hogar | Se mantiene muy alta | Protección de la vivienda en propiedad |
| Automóvil | Tiende a bajar | Menor utilización del coche |
| Decesos | Aumenta | Mayor planificación de gastos futuros |
| Salud | Mantiene gran interés | Mayor demanda de atención sanitaria |
| Vida | Tiende a descender | Menos hipotecas y cargas familiares |
| Accidentes | Baja progresivamente | Menor exposición laboral |
El envejecimiento modifica no solo qué seguros se contratan, sino también cuáles dejan de ser necesarios
Casi todos los mayores tienen algún seguro
Más allá del ranking concreto, otro dato especialmente significativo es que alrededor del 96% de la población sénior dispone de algún tipo de seguro.
Además, el consumidor mayor no suele limitarse a una sola póliza. La media se sitúa alrededor de 2,7 modalidades diferentes por persona.
Un propietario con automóvil, por ejemplo, puede tener simultáneamente seguro de hogar, coche y decesos. Si añade una póliza médica, alcanza fácilmente cuatro contratos distintos.
Esto convierte al público mayor de 50 años en un segmento estratégico para las compañías aseguradoras y también en uno de los colectivos para los que revisar periódicamente las pólizas puede generar más ahorro.
Revisar los seguros puede evitar gastos innecesarios
El paso de los años modifica las necesidades de protección. Una póliza que tenía sentido con 45 años puede dejar de ser útil a los 65, mientras otras coberturas pueden ganar importancia.
La desaparición de una hipoteca, el abandono de un segundo vehículo, la jubilación o la contratación de un seguro médico son situaciones que pueden alterar de forma considerable el presupuesto anual destinado a seguros.
Por eso, revisar las pólizas una vez al año permite comprobar si existen duplicidades, coberturas que ya no son necesarias o productos que podrían contratarse en mejores condiciones.
Para una persona mayor de 50 años, el gasto agregado en hogar, automóvil, salud, vida y decesos puede representar una cantidad significativa cada ejercicio.
Un mercado condicionado por el envejecimiento
El envejecimiento de la población española obligará previsiblemente al sector asegurador a adaptar sus productos durante los próximos años.
El crecimiento del número de personas mayores puede favorecer seguros relacionados con salud, dependencia, cuidados, asistencia domiciliaria o planificación patrimonial, mientras algunos productos tradicionalmente ligados a hipotecas o actividad laboral pueden ir perdiendo protagonismo.
La cuestión del precio será igualmente importante. En determinados seguros, especialmente salud, vida o decesos, la edad puede tener un impacto directo sobre las primas y sobre las condiciones de contratación.
Revisar qué pólizas se mantienen, cuánto cuestan y cuáles siguen siendo realmente necesarias puede convertirse así en una decisión económica tan importante como revisar los ahorros o preparar la jubilación.
