La economía española seguirá creciendo, pero los hogares tendrán que convivir con precios elevados durante más tiempo del previsto. El nuevo informe trimestral del Banco de España, publicado este viernes 9 de octubre, eleva hasta el 2,6% el crecimiento del PIB en 2026 y hasta el 2,2% el de 2027, al mismo tiempo que empeora considerablemente sus previsiones de inflación.
El organismo calcula que los precios aumentarán una media del 3,9% este año y del 3,7% en 2027, frente al 2,7% registrado en 2025. La revisión es especialmente significativa para el próximo ejercicio, cuya inflación prevista se incrementa 1,1 puntos porcentuales respecto a las estimaciones de junio.
La economía española crecerá más de lo previsto, pero la inflación seguirá erosionando la capacidad de compra y el valor real del dinero acumulado por los hogares.
Los salarios pierden terreno frente al encarecimiento de la vida
Una de las principales consecuencias del repunte inflacionista aparece en la evolución de los salarios. Según el informe, los incrementos pactados en los convenios colectivos se situaban en el 3% hasta agosto, por debajo de la inflación media del 3,9% prevista para el conjunto del año.
La diferencia de nueve décimas entre ambas magnitudes refleja la presión que pueden experimentar los trabajadores cuyos ingresos crecen por debajo de los precios. No obstante, el Banco de España también prevé un incremento del 3,9% en la remuneración media por asalariado de la economía de mercado, por lo que el impacto no será uniforme.
El deterioro de la capacidad adquisitiva resulta especialmente relevante para quienes deben afrontar simultáneamente gastos de vivienda, hipotecas, mantenimiento familiar y ahorro para la jubilación. También puede reducir el margen disponible para ayudar económicamente a hijos adultos o familiares dependientes.
Principales previsiones económicas para España
| Indicador | 2025 | 2026 | 2027 |
|---|---|---|---|
| Crecimiento del PIB | 2,6% | 2,6% | 2,2% |
| Inflación general | 2,7% | 3,9% | 3,7% |
| Inflación subyacente | 2,6% | 3,4% | 3,5% |
| Consumo privado | 3,1% | 3,0% | 1,9% |
| Crecimiento del empleo | 2,6% | 2,0% | 1,8% |
| Tasa de paro | 10,5% | 10,0% | 9,7% |
Los datos de 2025 corresponden a registros observados; los de 2026 y 2027 son previsiones.
El informe señala que la inflación energética alcanzó el 22% interanual en septiembre, mientras que la subyacente se situó en el 3,5%. Los servicios mantienen incrementos superiores al 4%, lo que demuestra que el encarecimiento ya no se limita a los combustibles o la electricidad.
Además, la inflación española supera en 1,2 puntos porcentuales a la media de la zona euro, una diferencia que refleja las mayores presiones sobre determinados precios internos.
Los convenios colectivos registran aumentos salariales del 3%, mientras que el Banco de España calcula una inflación media del 3,9% para 2026.
Cuánto poder adquisitivo pueden perder los ahorros
La persistencia de la inflación plantea un problema para los hogares que mantienen dinero en cuentas corrientes y depósitos sin remuneración.
Aunque la cantidad depositada permanece intacta, su capacidad para adquirir bienes y servicios disminuye cuando los precios aumentan. Esta pérdida resulta especialmente importante para quienes han acumulado capital durante años con el objetivo de complementar su futura pensión, afrontar gastos sanitarios o disponer de una reserva económica.
Una simulación permite ilustrar el efecto. Si los precios de una cesta de consumo aumentasen un 3,9% durante doce meses y el dinero no generase intereses, el poder adquisitivo de los ahorros se reduciría de la siguiente manera.
Pérdida orientativa de poder adquisitivo con una subida de precios del 3,9%
| Ahorro inicial | Valor real equivalente | Pérdida de poder adquisitivo |
|---|---|---|
| 10.000 euros | 9.625 euros | 375 euros |
| 20.000 euros | 19.249 euros | 751 euros |
| 30.000 euros | 28.874 euros | 1.126 euros |
| 50.000 euros | 48.123 euros | 1.877 euros |
Simulación en euros de poder adquisitivo inicial. Se utiliza una subida hipotética de precios del 3,9% durante doce meses, sin intereses ni impuestos. La inflación media prevista para 2026 no equivale necesariamente a la subida de precios entre dos fechas concretas.
El Banco de España destaca que la tasa de ahorro de los hogares alcanzó el 11% de la renta disponible en el segundo trimestre de 2026, un nivel elevado en comparación histórica.
Sin embargo, ese colchón financiero no está distribuido de manera uniforme. La capacidad de resistir una nueva subida de precios depende tanto de los ingresos como del patrimonio acumulado, las deudas pendientes y los gastos obligatorios.
El informe también señala que los hogares están trasladando parte de sus activos líquidos hacia instrumentos mejor remunerados, como fondos de inversión y letras del Tesoro.
Al mismo tiempo, el crédito al consumo mantiene tasas de crecimiento interanual superiores al 10% y representa ya el 16,9% de la financiación crediticia de las familias.
El ahorro sigue ofreciendo un colchón frente a la inflación, pero mantener dinero sin remuneración reduce progresivamente su capacidad de compra.
Las hipotecas afrontan un nuevo escenario de tipos de interés
El encarecimiento de los precios coincide con un endurecimiento de las condiciones de financiación. El Banco Central Europeo elevó sus tipos oficiales en septiembre y los mercados descuentan una trayectoria más elevada para los próximos ejercicios.
En los supuestos técnicos utilizados por el Banco de España, el euríbor a tres meses pasa de una media del 2,5% en 2026 al 3,6% en 2027. Estas cifras reflejan las expectativas de mercado empleadas para elaborar las proyecciones y no constituyen una predicción cerrada sobre las futuras cuotas hipotecarias.
Para los titulares de hipotecas variables, el impacto dependerá del índice de referencia establecido en su contrato, del momento de revisión y del capital pendiente.
El endurecimiento financiero también puede afectar a quienes necesitan solicitar un préstamo para comprar vivienda o financiar otros gastos relevantes.
El problema resulta especialmente significativo cuando coincide con precios inmobiliarios elevados. El Banco de España advierte de que la construcción de nuevas viviendas continúa sin crecer al ritmo necesario para acompañar la formación de hogares.
La escasez de suelo disponible, la lentitud de los desarrollos urbanísticos, el incremento de los costes de construcción y las dificultades para encontrar trabajadores siguen limitando la oferta residencial.
Estas restricciones afectan tanto a quienes quieren adquirir su primera vivienda como a los hogares de más edad que necesitan cambiar de residencia, adaptarla o trasladarse para atender nuevas circunstancias familiares.
La vivienda y el patrimonio marcan diferencias entre generaciones
La evolución económica prevista para los próximos años plantea una cuestión que va más allá de la inflación: las distintas generaciones no afrontan el encarecimiento de la vida desde la misma situación patrimonial.
Quienes disponen de una vivienda en propiedad sin deudas importantes pueden soportar determinadas subidas de precios en mejores condiciones que quienes destinan una parte elevada de sus ingresos al alquiler o están intentando acceder a su primera vivienda.
Pero la edad tampoco garantiza una situación económica favorable. Existen trabajadores de más de 50 años con dificultades para ahorrar, hogares próximos a la jubilación que todavía pagan una hipoteca y pensionistas con un margen económico muy limitado.
La brecha generacional se manifiesta también en las relaciones económicas familiares. El aumento de los gastos puede reducir la capacidad de algunos padres y abuelos para apoyar a hijos y nietos, mientras que el encarecimiento de la vivienda puede prolongar la necesidad de ese apoyo.
En este sentido, el informe aporta otro dato relevante: el aumento de la participación laboral en España procede, en parte, de una mayor incorporación al mercado de trabajo de personas de más de 45 años, además del impulso de la inmigración.
La entidad prevé que el empleo siga creciendo, aunque a un ritmo más moderado, del 2% en 2026 y del 1,8% en 2027.
Esta evolución pone de relieve la importancia económica de las personas que continúan trabajando en etapas avanzadas de su carrera profesional y necesitan mantener sus ingresos, cotizaciones y capacidad de ahorro.
Para los mayores de 65 años, el efecto de la inflación también dependerá de la composición de sus gastos y sus fuentes de ingresos. Las pensiones contributivas cuentan con un mecanismo de revalorización, pero ello no evita que las subidas de precios puedan presionar temporalmente los presupuestos familiares.
El informe no ofrece una estimación específica de la pérdida de poder adquisitivo por grupos de edad. Por tanto, las diferencias generacionales deben analizarse teniendo en cuenta también el nivel de renta, la propiedad de vivienda y el patrimonio disponible.
La dificultad para acceder a una vivienda y las diferencias de patrimonio acumulado pueden ampliar la distancia económica entre generaciones, incluso dentro de una economía que continúa creciendo.
Las ayudas contra la inflación no benefician igual a todos los hogares
El informe también analiza cómo se distribuyen las medidas fiscales aprobadas para reducir el impacto del encarecimiento de la energía.
El Banco de España estima que las rebajas de impuestos sobre electricidad, gas y carburantes supondrán un ahorro directo de aproximadamente 3.675 millones de euros para los hogares.
Sin embargo, el beneficio económico presenta diferencias significativas según el nivel de gasto familiar.
Los hogares situados en el 10% de menor gasto obtendrían un ahorro medio de unos 105 euros, mientras que los pertenecientes al 10% de mayor gasto ahorrarían aproximadamente 264 euros.
La comparación cambia cuando el ahorro se mide respecto al presupuesto total de cada hogar.
Cómo se distribuye el ahorro fiscal por las rebajas energéticas
| Grupo de hogares por gasto | Ahorro medio | Ahorro respecto a su gasto |
|---|---|---|
| 10% con menor gasto | 105 euros | 0,61% |
| 10% con mayor gasto | 264 euros | 0,37% |
Estimaciones del Banco de España por grupos de gasto equivalente de los hogares, no por edad.
Así, aunque las familias con mayor capacidad de consumo obtienen un ahorro superior en euros, las ayudas representan una proporción mayor del presupuesto de los hogares con menos recursos.
Las diferencias se explican principalmente por el consumo de carburantes, más elevado entre los hogares de mayor gasto. En cambio, las rebajas de la electricidad tienen un peso relativo más importante entre las familias vulnerables.
El resultado ilustra cómo una misma medida fiscal puede producir efectos económicos distintos dependiendo de la situación de cada hogar.
Las familias de mayor gasto reciben más ahorro fiscal en euros, pero las rebajas energéticas representan una ayuda proporcionalmente superior para los presupuestos más ajustados.
El riesgo de que la inflación siga elevada en 2027
El Banco de España considera que la evolución de los precios continuará estrechamente vinculada a las tensiones energéticas internacionales.
El encarecimiento del gas se ha trasladado con especial intensidad al mercado eléctrico español. En septiembre, el precio mayorista de la electricidad alcanzó una media de 143 euros por megavatio hora, su nivel mensual más elevado desde febrero de 2023.
Además, el informe advierte de que la retirada de determinadas rebajas fiscales sobre la energía y de los descuentos en el transporte público podría provocar un nuevo repunte de la inflación a comienzos de 2027.
La entidad contempla incluso un escenario de mayor tensión geopolítica en el que el crecimiento económico de 2027 se reduciría hasta aproximadamente el 1,6%, mientras que la inflación podría alcanzar el 4,6%.
No se trata de su previsión central, sino de un escenario alternativo que ilustra la vulnerabilidad de la economía española ante un encarecimiento prolongado de la energía.
La combinación de inflación persistente, condiciones financieras más exigentes y problemas de acceso a la vivienda seguirá condicionando las decisiones de consumo, ahorro e inversión de los hogares, en un momento en el que el crecimiento económico no garantiza por sí solo una mejora equivalente de su poder adquisitivo.
