Se trata de una estrategia que ya están desarrollando grandes compañías de sectores ajenos al asegurador y que convierte sus amplias bases de clientes en un nuevo canal de distribución.

Iberdrola busca uno o varios socios aseguradores

La energética ha solicitado ofertas a compañías interesadas en distribuir sus productos entre los clientes de Iberdrola. El proceso podría terminar con la elección de una única aseguradora o con la participación de varias entidades, dependiendo del modelo comercial finalmente escogido.

Entre las compañías que podrían encajar en una operación de estas características figuran grandes grupos aseguradores con experiencia en acuerdos de distribución y seguros de marca blanca.

Iberdrola cuenta, además, con experiencia previa en este ámbito. Desde hace más de dos décadas mantiene un acuerdo con MetLife para ofrecer seguros de protección de pagos a clientes de la energética.

La entrada en seguros permitiría a Iberdrola ampliar los servicios que ofrece a millones de hogares y generar ingresos adicionales a través de comisiones

El movimiento responde a una tendencia cada vez más extendida entre grandes compañías con millones de usuarios. Energéticas, operadoras de telecomunicaciones, empresas de distribución y otros grandes grupos están aprovechando la relación directa con sus clientes para ofrecer productos que tradicionalmente se contrataban a través de bancos, corredores o aseguradoras.

¿Por qué puede ser especialmente relevante para los mayores de 50?

La iniciativa adquiere especial interés desde la perspectiva de los mayores de 50 años, aunque Iberdrola no haya identificado específicamente a este segmento como destinatario de su estrategia.

A partir de estas edades suelen adquirir mayor importancia determinadas necesidades relacionadas con la protección de la vivienda, el patrimonio familiar, el automóvil, la salud o la planificación económica. Esto hace que algunos de los productos que habitualmente forman parte de este tipo de alianzas aseguradoras tengan un encaje particular entre los consumidores sénior.

El seguro de hogar es uno de los ejemplos más evidentes. Tener una vivienda en propiedad implica proteger el inmueble y su contenido frente a posibles daños, responsabilidades o incidencias. Para muchos hogares que se aproximan a la jubilación, la vivienda constituye además uno de sus principales activos patrimoniales.

El automóvil continúa siendo otro de los grandes ramos aseguradores. A ello pueden sumarse seguros de vida, salud, protección de pagos, asistencia o incluso nuevas coberturas relacionadas con los riesgos digitales.

Tipo de seguro Interés potencial a partir de los 50
Hogar Protección de la vivienda y del patrimonio familiar
Automóvil Cobertura de uno de los principales gastos asegurados del hogar
Salud Mayor interés por ampliar las opciones de asistencia sanitaria
Vida Protección económica de la familia y planificación patrimonial
Protección de pagos Cobertura frente a determinadas situaciones económicas imprevistas
Ciberseguridad Protección ante fraudes y riesgos derivados del uso creciente de servicios digitales

El interés para el consumidor sénior no está en que Iberdrola diseñe una oferta específica para mayores, sino en el tipo de seguros que podría incorporar a su cartera de servicios

De la electricidad a una oferta más amplia de servicios

Iberdrola no sería la primera gran compañía ajena al sector asegurador que utiliza su base de clientes para entrar en este mercado.

Repsol comenzó a distribuir seguros en 2024 y actualmente ofrece productos relacionados con automóvil, motocicletas, hogar y salud mediante acuerdos con diferentes compañías. La estrategia permite combinar la contratación de pólizas con otras ventajas vinculadas a su ecosistema comercial.

Carrefour también ha reforzado su presencia en el negocio asegurador mediante una alianza con Mapfre, mientras que Correos desarrolla su propia estrategia junto a AXA. En telecomunicaciones, Masorange alcanzó un acuerdo con Zurich para distribuir diferentes tipos de seguros.

La lógica empresarial es similar en todos estos casos: una compañía que ya mantiene una relación frecuente con millones de consumidores puede utilizar sus canales comerciales, digitales y de atención al cliente para incorporar nuevos productos.

Para las aseguradoras, estos acuerdos también presentan ventajas porque permiten llegar a grandes grupos de clientes sin necesidad de crear desde cero una nueva red comercial.

Una nueva fuente de ingresos para Iberdrola

Para Iberdrola, la comercialización de seguros supondría además una nueva fuente de ingresos complementaria.

El negocio no requiere necesariamente que la energética asuma directamente el riesgo de las pólizas. En este tipo de acuerdos, normalmente es una aseguradora la que diseña y respalda el producto mientras la empresa colaboradora aprovecha su capacidad de distribución y recibe una remuneración por las pólizas comercializadas.

Esta fórmula permite ampliar la relación con el cliente más allá del suministro eléctrico y generar ingresos adicionales mediante servicios asociados.

Las grandes empresas están convirtiendo sus millones de clientes en una plataforma desde la que comercializar nuevos productos financieros, aseguradores y de servicios

Iberdrola cuenta con más de 11 millones de clientes en España, lo que convierte esa base comercial en uno de los principales atractivos de la operación para las aseguradoras interesadas.

Más competencia en la distribución de seguros

La posible entrada de Iberdrola intensifica también la transformación que está viviendo la distribución aseguradora.

Los seguros ya no se comercializan exclusivamente a través de oficinas bancarias, agentes, corredores o los propios canales de las aseguradoras. Grandes empresas de energía, telecomunicaciones, distribución comercial y otros sectores se están convirtiendo en intermediarios capaces de ofrecer pólizas directamente a sus clientes.

Para los mayores de 50 años, esta evolución supone disponer de nuevos canales de contratación para productos que forman parte habitual de la economía familiar.

La decisión final de Iberdrola sobre sus socios y sobre los seguros que incorporará a su oferta determinará hasta qué punto la energética amplía su presencia en este mercado. Lo que ya refleja su movimiento es una tendencia creciente: las grandes compañías quieren aprovechar la confianza, los canales digitales y la relación que mantienen con millones de hogares para ofrecer cada vez más servicios más allá de su actividad tradicional.