Las grandes compañías españolas siguen creando empleo, pero la incorporación de la inteligencia artificial al trabajo amenaza con alterar la organización de sus plantillas durante los próximos ejercicios. EY-Parthenon anticipa que los efectos de esta tecnología serán considerablemente más visibles a partir de 2027 y 2028, cuando las empresas comiencen a extender su utilización más allá de los proyectos piloto.

El cambio llega en un momento de crecimiento del empleo en España. Un análisis de EY-Parthenon sobre 155 grandes compañías cotizadas de Alemania, Francia, Italia y España señala que las empresas del Ibex 35 aumentaron sus plantillas mundiales en aproximadamente 11.600 trabajadores durante 2025, un 0,9% más. En cambio, las principales empresas alemanas redujeron su empleo un 1,2% y las francesas un 0,2%.

La evolución de las contrataciones todavía no refleja una destrucción generalizada de empleo por la inteligencia artificial. Sin embargo, los estudios empresariales advierten de que su expansión modificará las tareas, las competencias exigidas y la estructura de numerosos departamentos.

La gran transformación laboral de la inteligencia artificial llegará cuando las empresas pasen de experimentar con esta tecnología a incorporarla masivamente a sus procesos

Las profesiones que más pueden cambiar con la inteligencia artificial

El impacto de la inteligencia artificial en el empleo no será igual en todas las actividades. Las ocupaciones administrativas y profesionales figuran entre las más expuestas, mientras que los trabajos predominantemente manuales presentan, en términos generales, una menor exposición directa.

El Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo elaborado por BBVA Research y Fedea señala que las ocupaciones con mayor exposición a la inteligencia artificial generativa han aumentado su empleo desde 2022 por encima del promedio. Esta circunstancia muestra que la exposición tecnológica no equivale necesariamente a destrucción de puestos de trabajo.

EY-Parthenon identifica distintas funciones empresariales que experimentarán modificaciones importantes, desde la administración y la atención al cliente hasta la ingeniería, las compras, la investigación, el desarrollo y la planificación de la producción.

La transformación puede afectar tanto a empleados administrativos como a profesionales cualificados, mandos intermedios y responsables de departamento.

Qué tareas profesionales pueden transformarse con la inteligencia artificial

Actividad profesional Tareas susceptibles de transformación
Administración y oficinas Gestión documental, elaboración de informes y tareas repetitivas
Contabilidad y finanzas Conciliaciones, análisis preliminares y preparación de documentación
Atención al cliente Respuestas automáticas, clasificación de consultas y seguimiento de incidencias
Ingeniería e industria Apoyo al diseño, análisis técnico y planificación de producción
Compras y logística Previsiones de demanda, control de suministros y gestión de pedidos
Recursos humanos Tratamiento de datos, gestión administrativa y apoyo a procesos de selección

Estas funciones representan ejemplos de actividades que pueden modificarse mediante nuevas herramientas tecnológicas. No constituyen una previsión de despidos ni implican que las profesiones afectadas vayan a desaparecer.

En muchos casos, el cambio consistirá en reducir determinadas tareas rutinarias y aumentar la importancia de la supervisión, la interpretación de resultados, la resolución de problemas y la toma de decisiones.

Más de 11 millones de trabajadores mayores de 45 años ante el cambio tecnológico

La transformación adquiere especial relevancia por la composición del mercado laboral español.

El informe del Servicio Público de Empleo Estatal sobre las personas mayores de 45 años, publicado en 2026 con datos de 2025, contabiliza más de 11,4 millones de ocupados pertenecientes a este grupo de edad. Su número aumentó un 3,17% respecto al ejercicio anterior y acumula un crecimiento superior al 40% durante la última década.

El colectivo representa una parte esencial del funcionamiento de las empresas, especialmente por su experiencia profesional, conocimiento de los procesos y estabilidad laboral.

Sin embargo, también presenta dificultades específicas cuando necesita cambiar de empleo o actualizar sus competencias.

Según el SEPE, las personas mayores de 45 años concentraban el 58,3% del paro registrado en 2025, aunque únicamente protagonizaron el 27,1% de las contrataciones. La estabilidad en el puesto de trabajo convive, por tanto, con mayores dificultades para regresar al mercado laboral cuando se pierde el empleo.

Este desequilibrio puede adquirir una nueva dimensión si la expansión de la inteligencia artificial incrementa las exigencias tecnológicas en ocupaciones que hasta ahora no requerían conocimientos digitales avanzados.

Los mayores de 45 años constituyen uno de los pilares del empleo en España, pero encuentran más dificultades para reincorporarse al mercado laboral cuando pierden su trabajo

La formación digital se convierte en una prioridad empresarial

Las diferencias en el acceso a la formación continua constituyen otro de los principales desafíos.

La OCDE advierte de que solamente el 27% de los trabajadores españoles de entre 55 y 65 años participa anualmente en actividades de formación no formal, frente al promedio del 32% registrado entre los países de la organización.

El organismo también señala que cerca de un tercio de las personas de entre 55 y 65 años carece de competencias informáticas básicas, una circunstancia que puede dificultar su adaptación a los cambios tecnológicos.

La falta de formación no depende exclusivamente de los empleados. Las empresas también desempeñan un papel decisivo a través de sus inversiones en capacitación, la actualización de sus procesos y las oportunidades de aprendizaje que ofrecen a sus plantillas.

En este contexto, otro estudio publicado por EY y enClave de Personas en octubre de 2026 señala que solamente el 12% de los empleados analizados recibe más de 80 horas anuales de formación en inteligencia artificial.

La investigación destaca que muchas organizaciones están obteniendo mejoras individuales de productividad mediante estas herramientas, pero todavía no han trasladado plenamente esos avances a la transformación de sus estructuras y procesos de trabajo.

La formación tecnológica deja de ser una cuestión exclusiva de los departamentos informáticos y pasa a convertirse en una necesidad para empleados, directivos y responsables de equipos

Las empresas necesitan experiencia y nuevas competencias digitales

La digitalización coincide con otra transformación de gran alcance: el envejecimiento de las plantillas.

El informe Brújula del Talento Sénior 2026, elaborado por EY, indica que el 51,1% de los trabajadores españoles tiene más de 45 años, frente al 36,1% registrado en 2010.

Además, el 84% de las empresas españolas analizadas considera el envejecimiento de su plantilla un riesgo organizativo, aunque esta preocupación todavía no se traduce suficientemente en estrategias específicas de gestión del talento.

La situación plantea un desafío empresarial que va más allá de enseñar a utilizar nuevas aplicaciones informáticas.

Las compañías necesitan conservar el conocimiento acumulado por sus profesionales y, al mismo tiempo, incorporar herramientas capaces de mejorar la productividad.

La experiencia en negociación, atención personalizada, dirección de equipos, conocimiento del cliente y resolución de incidencias puede complementar las capacidades tecnológicas de la inteligencia artificial.

El problema aparece cuando las compañías incorporan sistemas de automatización sin acompañarlos de procesos adecuados de recualificación profesional, especialmente para los empleados que llevan más años desempeñando determinadas funciones.

Qué deberán aprender los trabajadores de 45 a 65 años

La adaptación a la inteligencia artificial no implica necesariamente convertirse en programador o especialista tecnológico.

Para muchos profesionales, las nuevas exigencias estarán relacionadas con el uso de herramientas digitales aplicadas a su actividad habitual, la evaluación de resultados automatizados y la capacidad para detectar errores en la información generada por estos sistemas.

También aumentará la importancia de competencias relacionadas con la protección de datos, la supervisión de decisiones automatizadas y la integración de tecnologías en los procesos empresariales.

Las necesidades serán diferentes según el sector y la ocupación. Un responsable financiero puede necesitar conocimientos para interpretar informes automatizados, mientras que un profesional comercial tendrá que aprender a utilizar herramientas de análisis de clientes y un técnico industrial podrá encontrarse con nuevas aplicaciones para gestionar la producción.

La OCDE recomienda reforzar la formación modular, accesible y adaptada a los trabajadores de mayor edad, además de facilitar la participación de las pequeñas y medianas empresas en estos programas.

La transformación prevista para 2027 y 2028 tampoco implica que todos los empleos vayan a experimentar cambios simultáneos. Su alcance dependerá de la inversión tecnológica, la organización del trabajo, las decisiones empresariales y las características de cada actividad.

Para las compañías españolas, la cuestión será cómo aprovechar las ventajas de la inteligencia artificial sin perder el conocimiento profesional acumulado durante décadas por una parte creciente de sus plantillas.

La capacidad para combinar experiencia laboral, formación digital e innovación tecnológica será uno de los factores que condicionen la competitividad empresarial y las oportunidades profesionales durante los próximos años.