Los hábitos de consumo de moda están cambiando en España. Las grandes cadenas mantienen buena parte del mercado, las compras digitales continúan ganando espacio y adquirir productos usados ha dejado de ser una práctica minoritaria. Al mismo tiempo, el precio, la sostenibilidad y las estrategias comerciales de las plataformas condicionan cada vez más las decisiones de compra.
Los consumidores adquieren una media de 11 artículos al año entre prendas y calzado, con un desembolso aproximado de 32 euros por producto.
351 euros al año en ropa y zapatos
La encuesta de OCU, realizada entre una muestra representativa de consumidores de entre 18 y 74 años, sitúa la compra media en ocho prendas de vestir y tres pares de calzado al año. No se incluyen en este cálculo productos como ropa interior, bolsos o cinturones.
El desembolso alcanza los 351 euros anuales, equivalentes a unos 29 euros mensuales o alrededor de 32 euros por cada prenda o par de zapatos adquirido.
Sin embargo, esta media esconde diferencias importantes. Un 8% de los consumidores compra más de 20 prendas al año, un comportamiento especialmente frecuente entre las mujeres jóvenes. Además, entre las menores de 35 años, el 51% considera que la ropa tiene una influencia importante en su confianza personal.
| Indicador | Resultado |
|---|---|
| Gasto medio anual | 351 euros |
| Prendas de vestir al año | 8 |
| Pares de calzado al año | 3 |
| Compras totales | 11 |
| Gasto aproximado por compra | 32 euros |
| Consumidores que compran más de 20 prendas | 8% |
| Consumidores especialmente concienciados | 17% |
El diseño y la estética pesan incluso más que el precio a la hora de elegir una prenda, según los resultados recogidos por la organización de consumidores.
Las grandes cadenas y las compras online ganan peso
Las grandes cadenas de moda continúan siendo el principal punto de compra. Tres de cada cuatro personas consultadas han adquirido algún producto durante el último año en una de estas compañías.
El modelo tradicional, sin embargo, pierde presencia. Solo uno de cada cuatro consumidores compró ropa o calzado en una tienda de barrio durante los últimos doce meses y únicamente el 38% afirma preferir las tiendas físicas.
La tendencia refleja la transformación del sector: cada vez más consumidores combinan establecimientos presenciales y compras online. Entre quienes utilizan ropa nueva, cerca de la mitad compra tanto a través de internet como en establecimientos físicos.
Para los hogares, especialmente en etapas en las que se presta mayor atención a la planificación del presupuesto familiar, esta evolución amplía las posibilidades de comparar precios y acceder a promociones, pero también multiplica la exposición a técnicas destinadas a acelerar las decisiones de compra.
La segunda mano deja de ser un mercado minoritario
Uno de los cambios más significativos se encuentra en la expansión de la ropa de segunda mano. Casi la mitad de los encuestados asegura haber comprado algún artículo usado durante el último año.
El ahorro es una de las principales razones. También influye la posibilidad de acceder a prendas de mayor calidad o marcas de precio elevado por un coste inferior. Plataformas digitales y tiendas especializadas han contribuido a normalizar este mercado.
La sostenibilidad aparece igualmente entre las motivaciones, aunque con menor peso que el precio. Los consumidores muestran interés por conocer el origen de las prendas, los materiales empleados y las condiciones sociales y medioambientales de fabricación.
El 17% de los compradores presenta un perfil especialmente preocupado por el impacto social y ambiental de sus decisiones de consumo.
OCU alerta sobre los patrones oscuros
La encuesta distingue tres perfiles especialmente relevantes. Un 17% son consumidores concienciados, que prestan especial atención al origen, los materiales y las políticas ambientales de las marcas.
Otro 8% presenta comportamientos hiperconsumistas, como comprar más de lo previsto, acumular prendas que apenas utiliza o experimentar posteriormente una sensación de culpa por el dinero gastado.
A ellos se suma otro 8% especialmente sensible a promociones, descuentos, mensajes sobre unidades limitadas o advertencias de que una oferta está a punto de finalizar.
Son precisamente estas últimas técnicas las que han situado en primer plano los denominados patrones oscuros, recursos empleados en determinadas páginas web y aplicaciones para generar sensación de urgencia, escasez o miedo a perder una oportunidad.
OCU reclama un mayor control legal de estas prácticas comerciales, junto con una vigilancia más estricta de los productos textiles que entran en la Unión Europea para comprobar que cumplen los requisitos de calidad, seguridad y sostenibilidad.
El precio sigue condicionando la moda sostenible
La disposición a consumir de forma más responsable existe, pero el precio sigue funcionando como una barrera importante. Parte de los encuestados afirma que compraría productos elaborados bajo criterios sociales y ambientales más exigentes si fueran económicamente más accesibles.
A ello se suma la dificultad para encontrar información clara y fiable sobre el origen de las prendas y sus condiciones de fabricación.
La combinación de inflación, presupuesto familiar, comercio electrónico y segunda mano está configurando así un mercado textil cada vez más fragmentado. El consumidor dispone de más alternativas que hace unos años, pero también se enfrenta a un mayor número de estímulos comerciales destinados a provocar una compra rápida.
El reto para el sector será conciliar precios asequibles con productos duraderos y mayores garantías sobre su fabricación, mientras las plataformas de segunda mano continúan ampliando su presencia dentro del presupuesto de los hogares.
