La falta de políticas empresariales para atender las necesidades de las mujeres durante la menopausia se ha convertido en un desafío para la responsabilidad social corporativa. Coincidiendo con el Día Mundial de la Menopausia, que se celebra este domingo 18 de octubre, vuelve al primer plano una cuestión con consecuencias para la salud, la continuidad profesional y la estabilidad económica de miles de trabajadoras.

Un estudio elaborado por EADA Business School en 2025 entre 575 mujeres laboralmente activas de entre 45 y 58 años reveló que el 93,5% experimentaba al menos un síntoma relacionado con esta etapa, mientras que solo el 5% de las empresas ofrecía medidas específicas de apoyo, según las respuestas recogidas. Se trata de los resultados de esta muestra, no de un censo del conjunto de empresas españolas.

Más de la mitad de las mujeres encuestadas ha considerado abandonar su puesto de trabajo, pese a que la mayoría mantiene un elevado compromiso profesional

El impacto de la menopausia en la continuidad laboral

Los resultados del estudio reflejan una distancia importante entre las necesidades de las trabajadoras y las medidas disponibles en las organizaciones.

El 60,4% de las participantes declara sufrir siete o más síntomas. Entre los más habituales figuran el cansancio, los problemas de sueño y las molestias musculares, circunstancias que pueden dificultar determinadas actividades profesionales cuando no existen condiciones laborales adecuadas.

Sin embargo, los datos también desmontan la idea de que la menopausia implique necesariamente una pérdida de compromiso o una mayor ausencia del puesto de trabajo.

El 71% de las mujeres encuestadas mantiene un alto nivel de implicación profesional y el 82% asegura no haberse ausentado nunca de su empleo por estos síntomas.

Principales resultados del estudio sobre menopausia y empleo

Indicador Porcentaje
Trabajadoras que presentan al menos un síntoma 93,5%
Mujeres con siete o más síntomas 60,4%
Trabajadoras que experimentan cansancio 80%
Mujeres con problemas de sueño 75%
Trabajadoras con molestias musculares 74%
Mujeres con alto compromiso laboral 71%
Trabajadoras que nunca se han ausentado por estos síntomas 82%
Mujeres que nunca han hablado del tema en el trabajo 53%
Empresas con medidas específicas, según las encuestadas 5%

El dato más relevante desde el punto de vista empresarial es que más del 50% de las participantes ha considerado dejar su empleo, especialmente entre aquellas que presentan síntomas de mayor intensidad.

La investigación no permite determinar cuántas han terminado abandonando efectivamente su puesto, pero sí identifica un riesgo potencial para la retención del talento femenino.

La falta de medidas específicas puede convertirse en un problema de retención de profesionales experimentadas en una etapa decisiva de su carrera laboral

Las empresas, ante la necesidad de adaptar las condiciones de trabajo

La discusión sobre la menopausia ha dejado de circunscribirse exclusivamente al ámbito sanitario para entrar también en la agenda de la prevención de riesgos laborales y la gestión empresarial.

UGT ha reclamado este 16 de octubre que las compañías incorporen la perspectiva de género a sus procedimientos de vigilancia de la salud y tengan en cuenta las necesidades de las trabajadoras durante esta etapa.

El sindicato recuerda que el artículo 15 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece el principio de adaptar el trabajo a la persona, considerando las circunstancias particulares que puedan afectar a su salud.

Entre las medidas planteadas destacan la flexibilidad horaria, el control de la temperatura en los centros de trabajo, el acceso adecuado a baños y agua, la utilización de uniformes transpirables y la formación de responsables y trabajadores.

Estas actuaciones deben analizarse atendiendo a las necesidades individuales y a las características de cada actividad. No todas las mujeres presentan los mismos síntomas ni requieren las mismas adaptaciones.

También se plantea incorporar esta realidad a los planes de igualdad y a los procedimientos de prevención de riesgos psicosociales, evitando que la ausencia de información o los prejuicios se conviertan en obstáculos profesionales.

La repercusión económica para las mujeres mayores de 45 años

El impacto de estas situaciones puede resultar especialmente importante en la segunda mitad de la vida laboral.

Para una trabajadora de 50 o 55 años, abandonar voluntariamente su empleo, reducir su jornada o renunciar a una promoción puede modificar sustancialmente sus perspectivas económicas.

Una disminución de los ingresos durante estos años afecta a la capacidad de ahorro, al patrimonio familiar y, dependiendo de la trayectoria de cotización, a la futura pensión de jubilación.

También existe una dimensión empresarial. La salida de profesionales experimentadas puede obligar a las compañías a asumir nuevos costes de selección, contratación y formación, además de perder conocimientos acumulados durante años.

Por este motivo, las políticas de salud laboral no solo deben evaluarse por sus efectos sobre el bienestar de las plantillas, sino también por su posible contribución a la estabilidad del empleo y a la conservación del talento.

La conciliación de la salud y el empleo después de los 45 años tiene consecuencias que pueden extenderse hasta la jubilación

La responsabilidad social corporativa tiene un nuevo desafío

La integración de la menopausia en las estrategias de responsabilidad social corporativa plantea una cuestión de fondo: hasta qué punto las empresas están adaptando sus condiciones laborales a una plantilla cada vez más diversa en términos de edad y necesidades personales.

El estudio de EADA identifica la flexibilidad horaria, los talleres informativos y el teletrabajo entre las medidas más valoradas por las participantes.

No obstante, también advierte de que trabajar desde casa no siempre constituye una solución suficiente. Cuando implica una prolongación de la jornada o dificulta la desconexión digital, puede añadir nuevas cargas a las trabajadoras.

El desarrollo de políticas específicas requiere, por tanto, combinar la prevención sanitaria con una organización del trabajo que respete la privacidad, evite discriminaciones y no penalice la trayectoria profesional.

La celebración del Día Mundial de la Menopausia sitúa nuevamente esta realidad en la agenda de las empresas españolas, que afrontan el reto de mejorar las condiciones de trabajo sin convertir una etapa natural de la vida en un motivo de exclusión laboral.