Las grandes empresas están entrando en una nueva fase en la utilización de la inteligencia artificial. La cuestión ya no es únicamente cuánto puede mejorar la productividad gracias a estas herramientas, sino cómo esas ganancias de eficiencia pueden terminar modificando las plantillas, las necesidades de contratación y las funciones que desarrollan los empleados.
Los últimos movimientos de American Express y Barclays son especialmente relevantes porque los ajustes llegan mientras ambas compañías mantienen elevados niveles de beneficio. La reducción de costes deja así de ser una respuesta reservada a las crisis y empieza a formar parte de estrategias destinadas a simplificar organizaciones, automatizar procesos y liberar recursos para nuevas inversiones tecnológicas.
Las empresas empiezan a reducir plantilla incluso con beneficios mientras buscan ganar productividad mediante tecnología e inteligencia artificial
American Express eliminará alrededor del 5 % de su plantilla
American Express anunció la eliminación de aproximadamente el 5 % de sus puestos de trabajo a escala mundial, lo que supone alrededor de 3.500 empleos.
La decisión se produce después de que la compañía obtuviera un beneficio neto atribuido de 3.649 millones de dólares en el tercer trimestre de 2026, un 27,3 % más que durante el mismo periodo del año anterior.
La empresa contabilizó además un cargo extraordinario de 336 millones de dólares relacionado con el proceso de reestructuración.
El presidente y consejero delegado de American Express, Steve Squeri, explicó que la buena evolución del negocio ha permitido incrementar las inversiones en marketing y tecnología y utilizar parte de esas ganancias para conseguir una organización más eficiente y mejor preparada para los próximos años.
El proceso busca reducir capas dentro de la organización, acelerar la toma de decisiones y generar capacidad adicional para invertir en prioridades estratégicas.
Los últimos grandes ajustes empresariales
| Empresa | Recorte previsto | Peso sobre la plantilla | Situación empresarial |
|---|---|---|---|
| American Express | Alrededor de 3.500 empleos | Cerca del 5 % | Beneficio trimestral +27,3 % |
| Barclays | Alrededor de 5.000 empleos | Cerca del 5 % | Beneficio trimestral +12 % |
La combinación resulta significativa: crecimiento de beneficios, inversión tecnológica y reducción simultánea de empleo.
El ajuste de American Express llega después de aumentar un 27,3 % su beneficio trimestral
Barclays vincula directamente los recortes con la IA
El caso de Barclays muestra de forma todavía más explícita cómo la inteligencia artificial está entrando en las estrategias de costes de las grandes compañías.
El banco británico anunció la eliminación de alrededor de 5.000 puestos de trabajo durante 2026, aproximadamente el 5 % de su plantilla mundial, dentro de un programa destinado a reducir costes estructurales mediante un mayor uso de la tecnología y la inteligencia artificial.
La entidad ha explicado que aproximadamente el 60 % de los ajustes se concentra en funciones de apoyo, donde la tecnología está permitiendo aumentar la productividad. Entre los puestos afectados aparecen incluso desarrolladores, un ámbito que durante años estuvo situado precisamente entre los grandes beneficiarios de la transformación digital.
Barclays presentó estos ajustes después de obtener un beneficio antes de impuestos de 2.300 millones de libras durante el tercer trimestre, un 12 % más que un año antes.
La automatización ya alcanza funciones administrativas, financieras y tecnológicas que durante años parecían relativamente protegidas
El riesgo para los trabajadores sénior
La transformación tiene una especial relevancia para los trabajadores mayores de 45 y 50 años, aunque no puede concluirse que estos recortes empresariales estén dirigidos específicamente contra ellos.
El riesgo aparece por otra vía.
Cuando una compañía automatiza tareas, reduce niveles jerárquicos o elimina determinadas funciones de soporte, puede afectar a puestos ocupados por profesionales que llevan muchos años dentro de la organización y que han construido su carrera alrededor de tareas que ahora comienzan a transformarse.
La OCDE lleva tiempo advirtiendo de la necesidad de adaptar las políticas laborales y empresariales a una fuerza laboral cada vez más envejecida. La organización señala que las tasas de empleo comienzan a descender a partir de los 50 años y que los profesionales de mayor edad necesitan mantener actualizadas sus competencias para desenvolverse en un mercado laboral sometido a rápidos cambios tecnológicos.
Eso no significa que la inteligencia artificial vaya a sustituir automáticamente a los trabajadores sénior. De hecho, la propia OCDE señala que la experiencia puede complementar el uso de estas herramientas y que los efectos de la IA sobre el empleo dependen mucho del tipo de ocupación y de las tareas desarrolladas.
El problema puede aparecer cuando los empleados de mayor edad tienen menos acceso a formación o a las nuevas herramientas que están transformando sus puestos.
Volver al mercado laboral después de los 45
La situación adquiere mayor importancia porque perder un empleo en la segunda mitad de la carrera profesional puede tener consecuencias muy distintas a hacerlo durante los primeros años de actividad.
En España, un estudio de la Fundación Adecco publicado este año señalaba que el 75 % de los mayores de 45 años en búsqueda activa de empleo consultados aseguraba haber experimentado alguna forma de edadismo durante los procesos de selección.
Además, un 53 % de las personas participantes llevaba más de un año desempleada. El mismo informe, sin embargo, mostraba que el 65 % ya utilizaba inteligencia artificial para mejorar sus candidaturas, obtener información o preparar entrevistas.
La tecnología aparece así simultáneamente como riesgo y como oportunidad.
La amenaza para el empleo sénior no es únicamente perder el puesto, sino encontrar mayores obstáculos para regresar al mercado laboral
La IA no implica necesariamente menos empleo
La evolución exige también evitar una conclusión automática: más inteligencia artificial no significa necesariamente menos trabajadores.
La evidencia disponible todavía es desigual. La OCDE sostiene que la IA puede automatizar tareas, crear otras nuevas y complementar el trabajo humano, elevando la productividad. Los puestos más expuestos a estas tecnologías no son necesariamente los que tienen mayor probabilidad de desaparecer.
Los empleos cualificados de carácter no rutinario pueden incluso beneficiarse de herramientas capaces de asumir parte de las tareas repetitivas y permitir que el profesional concentre su tiempo en decisiones, relaciones con clientes, creatividad o gestión.
Pero los anuncios de Barclays y American Express introducen un elemento nuevo en el debate empresarial: las compañías pueden utilizar las ganancias de eficiencia tecnológica para reducir costes de personal incluso cuando sus beneficios están creciendo.
De automatizar tareas a rediseñar las empresas
La siguiente fase de la revolución de la IA puede desarrollarse precisamente dentro de los organigramas.
Las compañías ya no están incorporando únicamente herramientas para que los empleados hagan determinadas tareas más rápidamente. Empiezan también a analizar cuántas personas necesitan, qué departamentos deben mantener y qué funciones pueden agruparse, automatizarse o desaparecer.
Para el empleo sénior, la formación tecnológica puede convertirse en una de las principales herramientas para afrontar este cambio. La experiencia, el conocimiento del negocio, la capacidad para tomar decisiones y las relaciones acumuladas durante años siguen teniendo un importante valor empresarial, pero deberán convivir con nuevas capacidades digitales.
Para las propias compañías existe también un riesgo. Reducir costes eliminando profesionales experimentados puede generar un ahorro inmediato, pero también puede provocar la pérdida de conocimiento acumulado difícil de sustituir mediante tecnología.
Los casos de American Express y Barclays muestran, en cualquier caso, que está apareciendo una nueva relación entre beneficios empresariales, inteligencia artificial y empleo. La reducción de plantilla ya no necesita llegar acompañada de pérdidas o de una crisis del negocio. También puede convertirse en una decisión estratégica destinada a elevar la productividad y financiar la siguiente etapa tecnológica.
