El repunte de los precios ha devuelto la presión a los presupuestos familiares. El Índice de Precios de Consumo (IPC) alcanzó en septiembre una tasa interanual del 4,9%, seis décimas más que en agosto y su nivel más elevado desde febrero de 2023, según los últimos datos definitivos del Instituto Nacional de Estadística.
Esta evolución contrasta con las mejoras retributivas pactadas en la negociación colectiva. Los salarios establecidos en convenios colectivos registraron hasta septiembre un incremento medio del 3,05%, lo que refleja una diferencia de 1,85 puntos porcentuales respecto a la inflación interanual del último mes disponible.
Los precios avanzan casi dos puntos más que las subidas salariales pactadas en los convenios
Los trabajadores pierden capacidad de compra pese a cobrar más
El principal problema de la inflación no es únicamente que aumenten los precios, sino que los ingresos crezcan a un ritmo inferior. Un trabajador puede recibir una subida de sueldo y, al mismo tiempo, comprobar que su salario le permite comprar menos bienes y servicios que un año antes.
Los convenios firmados durante 2026 contemplan incrementos salariales medios del 3,76%, superiores a los que se aplican al conjunto de acuerdos vigentes. Sin embargo, incluso esa cifra permanece por debajo de la inflación registrada en septiembre.
La diferencia resulta especialmente significativa para las personas que se encuentran en la segunda mitad de su vida laboral. Entre los 45 y los 65 años, las decisiones de consumo y ahorro pueden estar condicionadas por el pago de una hipoteca, el apoyo económico a los hijos, los cuidados familiares o la preparación de la jubilación.
Inflación y salarios en España
| Indicador | Último dato |
|---|---|
| IPC interanual de septiembre | 4,90% |
| Inflación subyacente | 3,10% |
| Subida salarial media en convenios vigentes | 3,05% |
| Subida media de convenios firmados en 2026 | 3,76% |
| Diferencia entre IPC de septiembre y subida media pactada | 1,85 puntos |
La comparación refleja la presión actual sobre los salarios, aunque no equivale a la pérdida definitiva de poder adquisitivo de todo 2026, que dependerá de la inflación media del ejercicio y de las condiciones salariales de cada trabajador.
Seis de cada diez trabajadores carecen de protección salarial frente al IPC
Uno de los elementos que amplifican esta situación es la escasa presencia de cláusulas de garantía salarial en la negociación colectiva.
De los 3.038 convenios con efectos económicos registrados hasta septiembre, únicamente 906 contemplan mecanismos de revisión salarial. Estos acuerdos protegen a unos 3,64 millones de trabajadores, frente a los más de 9,32 millones cubiertos por la negociación colectiva.
Esto significa que aproximadamente el 61% de los trabajadores con convenio no dispone de una cláusula de garantía que permita revisar su salario ante una desviación de los precios.
Además, no todas las cláusulas ofrecen la misma protección. Algunas establecen límites máximos a la actualización, mientras que otras contemplan compensaciones posteriores o revisiones sin efectos retroactivos.
Solo cuatro de cada diez asalariados cubiertos por convenio cuentan con mecanismos de revisión salarial vinculados a los precios
La ausencia de estas garantías plantea un problema añadido en un contexto de inflación persistente. Las pérdidas de capacidad de compra pueden prolongarse si los incrementos salariales posteriores no recuperan la diferencia acumulada.
El encarecimiento de la energía y del transporte está teniendo un protagonismo especial. Según el INE, los precios del transporte aumentaron un 10,5% interanual en septiembre, mientras que la vivienda registró un encarecimiento mensual del 1,1%, impulsado por la electricidad y los combustibles líquidos.
El ahorro de los mayores de 45 años afronta nuevas dificultades
La pérdida de poder adquisitivo introduce un riesgo adicional para los hogares que intentan construir un colchón financiero antes de la jubilación.
Cuando los gastos esenciales consumen una parte creciente de los ingresos, el margen disponible para el ahorro, la inversión o la amortización de deudas se reduce. Esta situación puede resultar especialmente relevante para los trabajadores que disponen de menos años para recomponer su patrimonio antes de abandonar el mercado laboral.
El impacto no es uniforme. Depende del nivel salarial, de la situación familiar, de los gastos de vivienda y de las condiciones recogidas en cada convenio. Los hogares sin cargas financieras pueden disponer de mayor capacidad de adaptación que aquellos con obligaciones mensuales elevadas.
La pérdida de salario real puede reducir la capacidad de ahorro en los años decisivos de preparación de la jubilación
La situación también está condicionando las negociaciones entre patronal y sindicatos. El anterior Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva concluyó en 2025 y todavía no se ha alcanzado un nuevo marco de recomendaciones salariales.
CCOO y UGT reclaman incrementos retributivos más elevados y mecanismos de actualización que permitan proteger los salarios, mientras las empresas afrontan sus propias presiones de costes.
El resultado de estas negociaciones será determinante para comprobar si las próximas revisiones salariales consiguen recuperar el terreno perdido frente al aumento de los precios.
