La longevidad está ampliando el tiempo durante el que las personas toman decisiones sobre prevención, actividad física, seguros, alimentación y tecnología. El estudio Seniors y salud en España, elaborado por Ageingnomics de Fundación MAPFRE e IDIS junto con Lukkap, recoge la experiencia de 2.596 personas de entre 55 y 75 años.
La salud sénior ya no puede analizarse únicamente desde la enfermedad: también es un mercado de prevención y autonomía
Un consumidor más activo
El colectivo de 55 a 75 años es muy heterogéneo. Conviven personas plenamente activas con otras que comienzan a necesitar apoyos. Esa diversidad obliga a abandonar ofertas uniformes y diseñar productos capaces de adaptarse a distintos niveles de autonomía, renta y familiaridad digital.
Tecnología útil, no tecnología por sí misma
Telemedicina, monitorización y dispositivos conectados pueden mejorar el seguimiento y reducir desplazamientos, pero su adopción depende de la facilidad de uso y de la confianza. Las empresas que simplifiquen la experiencia tendrán más posibilidades de ganar aceptación.
Prevención como nueva línea de negocio
La prevención desplaza parte del gasto hacia ejercicio, nutrición, revisiones y seguimiento personalizado. Este cambio crea oportunidades para aseguradoras, clínicas, gimnasios, plataformas digitales y empresas de bienestar.
La economía de la longevidad crece cuando los servicios ayudan a mantener capacidad y calidad de vida durante más años
Un ecosistema que se cruza con otros sectores
Salud y longevidad también afectan a vivienda, turismo y servicios financieros. El reto empresarial será integrar soluciones y acompañar a los clientes durante etapas vitales más largas, sin reducir la edad a una etiqueta comercial.
