La preparación económica para la jubilación continúa siendo una de las principales asignaturas pendientes de los hogares españoles. El problema no parece estar tanto en la capacidad para ahorrar como en qué se hace con ese dinero y si existe una estrategia a largo plazo.

El estudio, elaborado a partir de una encuesta a más de 2.000 hogares españoles con personas de entre 18 y 65 años, muestra una aparente contradicción: una mayoría confía en poder mantener en el futuro el nivel de vida que desea, pero solo una minoría está siguiendo un plan concreto para conseguirlo.

Solo el 25% de los hogares españoles sigue un plan definido para alcanzar sus objetivos financieros durante la jubilación

La jubilación sigue sin entrar en los planes de muchos hogares

El 22% de los encuestados reconoce que todavía no ha comenzado a pensar en su jubilación. El dato resulta especialmente significativo porque la planificación a largo plazo permite distribuir el esfuerzo de ahorro durante más años y reduce la necesidad de realizar aportaciones elevadas cuando se acerca el momento del retiro.

La situación resulta particularmente relevante entre los españoles de 46 a 61 años. Se trata de una etapa profesional en la que muchas personas pueden encontrarse en sus años de mayores ingresos y capacidad de ahorro, pero un 23% todavía carece de un plan específico.

Para los mayores de 50 años, el margen temporal comienza además a adquirir una importancia creciente. Una estrategia iniciada a los 50 años dispone todavía de un horizonte considerable antes de la jubilación, mientras que retrasar las decisiones financieras reduce progresivamente ese periodo.

La planificación de la jubilación en cifras

Indicador Porcentaje
Hogares que siguen un plan de ahorro definido 25%
Personas que aún no han pensado en la jubilación 22%
Personas de 46 a 61 años sin plan de ahorro 23%
Personas con cierta confianza en mantener el nivel de vida deseado Más del 60%

La falta de planificación contrasta precisamente con la elevada confianza de las familias españolas. Más del 60% de los encuestados cree, al menos en cierta medida, que podrá disfrutar durante la jubilación del nivel de vida que desea, un porcentaje superior a la media europea.

Casi uno de cada cuatro españoles de 46 a 61 años sigue sin disponer de un plan de ahorro para la jubilación

Mucha confianza para invertir, pero poca exposición a la Bolsa

La encuesta también refleja importantes diferencias entre la percepción que tienen los hogares sobre sus conocimientos financieros y las decisiones que finalmente toman.

Más del 60% asegura tener al menos cierta confianza en su capacidad para adoptar decisiones de inversión. Sin embargo, el 41% reconoce que nunca ha considerado invertir en renta variable o que, aunque lo ha pensado, no sabe cómo hacerlo.

Además, uno de cada cinco encuestados considera que mantener el dinero en efectivo proporciona una rentabilidad a largo plazo superior a la de las acciones.

Esa percepción ayuda a explicar la elevada presencia de la liquidez dentro del patrimonio financiero de numerosos hogares españoles.

Dónde mantienen principalmente sus ahorros los españoles

Destino principal del ahorro Porcentaje
Efectivo 25%
Acciones 19%
Activos inmobiliarios 15%
Fondos de pensiones 10%

La renta variable concentra el 19% de las preferencias, ligeramente por debajo del 21% de media europea. Los activos inmobiliarios representan el principal destino para un 15% de los encuestados y los fondos de pensiones para otro 10%.

El 41% de los españoles nunca ha considerado invertir en renta variable o no sabe cómo hacerlo

España acumula 246.000 millones en liquidez desde 2020

La preferencia por mantener el ahorro disponible en efectivo o productos similares ha aumentado considerablemente durante los últimos años.

Desde 2020, los hogares españoles han acumulado 246.000 millones de euros en liquidez o instrumentos equivalentes.

JP Morgan Asset Management calcula que, de haberse invertido ese capital en los mercados mundiales de acciones, actualmente podría alcanzar un valor de 477.000 millones de euros.

Al permanecer fundamentalmente en activos líquidos de baja rentabilidad, su valor se situaría alrededor de 268.000 millones.

La diferencia de mantener el dinero en liquidez

Situación planteada desde 2020 Valor
Liquidez acumulada por los hogares 246.000 millones €
Valor estimado manteniéndola en activos de baja rentabilidad 268.000 millones €
Valor estimado con inversión en acciones globales 477.000 millones €
Diferencia entre ambos escenarios 209.000 millones €

La comparación no significa que la renta variable garantice esos resultados en el futuro ni que todo el ahorro deba invertirse en Bolsa. Los mercados financieros implican riesgo y pueden registrar pérdidas, especialmente en periodos cortos.

Sí pone de manifiesto, sin embargo, el coste de oportunidad que puede representar mantener durante muchos años cantidades elevadas de dinero en productos con escasa rentabilidad.

El reto después de los 50 es convertir el ahorro en planificación

Para los hogares próximos a la jubilación, la cuestión no consiste únicamente en cuánto dinero se consigue ahorrar. También adquieren importancia el horizonte temporal, las necesidades previstas durante el retiro, el nivel de riesgo que puede asumirse y la distribución del patrimonio entre distintos tipos de activos.

Una reserva de liquidez puede resultar necesaria para afrontar gastos imprevistos y evitar vender inversiones en momentos desfavorables. Sin embargo, mantener durante décadas una parte excesiva del patrimonio sin apenas remuneración puede reducir la capacidad de ese ahorro para conservar su poder adquisitivo y generar rentabilidad.

La situación adquiere especial relevancia a partir de los 50 años. En esta etapa, conocer qué ingresos pueden esperarse durante la jubilación, analizar el ahorro ya acumulado y calcular cuánto sería necesario aportar durante los años restantes puede marcar diferencias importantes.

El estudio muestra, en definitiva, que el principal desafío para muchos hogares españoles no parece ser únicamente comenzar a ahorrar, sino transformar ese ahorro en una estrategia financiera definida.