La mejora de las remuneraciones bancarias representa un cambio significativo para los hogares que mantienen cantidades importantes de dinero en cuentas corrientes o productos de ahorro tradicionales. Después de un largo periodo de intereses reducidos, las entidades vuelven a competir por el dinero de los clientes, aunque la rentabilidad anunciada no siempre se traduce en una ganancia efectiva de poder adquisitivo.
La cuestión adquiere especial importancia para quienes han conseguido acumular un patrimonio tras décadas de actividad laboral. El dinero procedente del ahorro familiar, una herencia, la venta de una vivienda o una indemnización puede encontrar ahora alternativas más rentables, pero las decisiones deben tener en cuenta la fiscalidad, las necesidades de liquidez y el tiempo durante el que se puede prescindir de esos recursos.
La banca vuelve a pagar más por los depósitos, pero la inflación y los impuestos pueden absorber buena parte del rendimiento obtenido
Openbank eleva al 3,25% TAE sus cuentas remuneradas y depósitos
El banco digital del Grupo Santander ha anunciado este jueves una subida de medio punto porcentual en la remuneración de dos de sus principales productos de ahorro, hasta situarla en el 3,25% TAE.
La nueva oferta de su cuenta remunerada está dirigida a clientes que se incorporen a la entidad y activen Bizum. Una de sus principales características es que no establece un límite máximo de saldo remunerado, lo que puede resultar interesante para quienes mantienen cantidades elevadas de dinero sin invertir.
La entidad también ofrece un depósito a seis meses con una rentabilidad del 3,25% TAE, aunque en este caso exige domiciliar una nómina, pensión, prestación por desempleo u otros ingresos mensuales de al menos 900 euros.
Además, el cliente debe aportar dinero nuevo que incremente su posición global respecto al pasado 30 de septiembre. Esta condición permite acceder a la promoción tanto a nuevos clientes como a quienes ya operaban con el banco.
Sin cumplir los requisitos de vinculación, la rentabilidad del depósito se reduce al 2,75% TAE.
Openbank mantiene también hasta el 29 de octubre una bonificación de hasta 200 euros por domiciliar dos recibos distintos durante diez meses, con arreglo a las condiciones de la promoción.
El movimiento comercial se produce en un entorno en el que las entidades tradicionales están respondiendo al crecimiento de los bancos digitales y a una mayor competencia por captar depósitos.
Qué bancos ofrecen las mejores rentabilidades en octubre
La mejora de Openbank no constituye un caso aislado. Otras entidades han incrementado recientemente la remuneración de sus cuentas y depósitos para atraer nuevos fondos.
Bankinter ha elevado al 3% TAE la rentabilidad de su Cuenta Digital, dirigida a nuevos clientes y con un saldo máximo remunerado de 100.000 euros. La promoción puede contratarse hasta el 28 de octubre y mantiene la remuneración garantizada durante siete meses.
Por su parte, EBN Banco ha lanzado su depósito Nuevo Ahorro a doce meses con una rentabilidad del 3,10% TAE. El producto permite contratar desde 5.000 euros y está disponible para nuevos clientes o para quienes incrementen su ahorro en la entidad.
Unicaja también ha mejorado su Cuenta Online, que ofrece un 2,55% TAE sin necesidad de domiciliar la nómina, para nuevos clientes y con un límite remunerado de 50.000 euros. La remuneración está garantizada hasta el 31 de marzo de 2027 para las contrataciones que cumplan las condiciones de la campaña.
| Entidad | Producto | Rentabilidad TAE | Condiciones principales |
|---|---|---|---|
| Openbank | Cuenta remunerada | 3,25% | Nuevos clientes y activación de Bizum |
| Openbank | Depósito a 6 meses | 3,25% | Ingresos de 900 euros y dinero nuevo |
| EBN Banco | Depósito a 12 meses | 3,10% | Desde 5.000 euros y aportación de nuevos fondos |
| Bankinter | Cuenta Digital | 3,00% | Nuevos clientes, hasta 100.000 euros |
| Unicaja | Cuenta Online | 2,55% | Nuevos clientes, hasta 50.000 euros |
Las condiciones corresponden a las ofertas anunciadas en octubre de 2026. Las rentabilidades de las cuentas pueden estar limitadas a periodos promocionales y los depósitos presentan diferentes restricciones de disponibilidad.
La comparación pone de manifiesto que no siempre resulta más interesante el producto con el porcentaje más elevado. Las condiciones de acceso, el plazo y la posibilidad de recuperar el dinero pueden modificar sustancialmente el atractivo de cada oferta.
Cuánto se puede ganar con 25.000, 50.000 o 100.000 euros ahorrados
La diferencia entre mantener el dinero en una cuenta sin remuneración y contratar un producto que ofrece un 3,25% anual puede ser importante.
Para una persona que tenga 50.000 euros ahorrados, una rentabilidad del 3,25% supondría aproximadamente 1.625 euros brutos anuales, siempre que el capital permaneciera depositado durante doce meses y se mantuvieran las condiciones consideradas.
Después de aplicar una retención del 19%, los intereses se situarían en torno a 1.316 euros, equivalentes a unos 110 euros mensuales de media.
No se trata de un ingreso suficiente para sustituir una parte significativa del salario o de la pensión, pero puede contribuir a sufragar determinados gastos familiares sin reducir el capital inicial.
La siguiente tabla muestra el rendimiento aproximado de diferentes cantidades de ahorro con una remuneración anual equivalente del 3,25%.
| Capital ahorrado (euros) | Intereses brutos anuales (euros) | Intereses tras retención del 19% (euros) |
|---|---|---|
| 10.000 | 325,00 | 263,25 |
| 25.000 | 812,50 | 658,13 |
| 50.000 | 1.625,00 | 1.316,25 |
| 75.000 | 2.437,50 | 1.974,38 |
| 100.000 | 3.250,00 | 2.632,50 |
Los importes son simulaciones anuales orientativas, suponiendo que la remuneración se mantiene durante doce meses. La tributación definitiva puede variar según las restantes rentas del ahorro del contribuyente.
También debe distinguirse entre la TAE anunciada y el rendimiento correspondiente al plazo concreto del producto. Un depósito a seis meses al 3,25% TAE no genera un interés del 3,25% durante ese semestre.
En el caso de 50.000 euros, la rentabilidad bruta durante seis meses sería de aproximadamente 806 euros, considerando la equivalencia semestral de la tasa anual.
Un patrimonio de 50.000 euros puede generar más de 1.300 euros netos al año al 3,25%, aunque esa ganancia no garantiza conservar el poder adquisitivo
La inflación del 4,9% se convierte en el principal enemigo del ahorro
El nuevo escenario de remuneraciones bancarias coincide con un repunte considerable de los precios.
El último indicador adelantado del IPC publicado por el Instituto Nacional de Estadística sitúa la inflación interanual de septiembre en el 4,9%, seis décimas por encima del registro de agosto.
El encarecimiento de los carburantes y la evolución de determinados servicios han contribuido a acelerar la subida de los precios.
Para los ahorradores, esta situación introduce una diferencia fundamental entre la rentabilidad nominal y la rentabilidad real.
La primera representa los intereses que abona el banco. La segunda tiene en cuenta cuánto han aumentado los precios y determina si el dinero permite comprar más o menos bienes y servicios que antes.
Por ejemplo, si una persona dispone de 50.000 euros y la inflación se mantuviera en el 4,9% durante los siguientes doce meses, necesitaría aproximadamente 52.450 euros al finalizar ese periodo para conservar la misma capacidad de compra.
Si sus ahorros generasen un rendimiento neto de unos 1.316 euros, el capital alcanzaría aproximadamente 51.316 euros, por debajo de la cantidad necesaria para compensar la subida de precios.
El cálculo es hipotético, ya que la inflación interanual de septiembre no constituye una previsión para los doce meses siguientes, pero permite entender cómo puede deteriorarse el valor del ahorro incluso cuando el banco paga intereses.
Esta pérdida de poder adquisitivo resulta especialmente relevante cuando el capital acumulado debe mantenerse durante un periodo prolongado o está destinado a complementar los ingresos futuros.
La proximidad de la jubilación cambia la forma de rentabilizar el patrimonio
La recuperación de las remuneraciones bancarias llega en un momento importante para numerosos hogares que están reorganizando sus finanzas personales.
Cuando quedan pocos años de vida laboral, las prioridades económicas suelen experimentar cambios. La acumulación de patrimonio comienza a convivir con la necesidad de proteger el dinero disponible, reducir deudas y preparar una posible disminución de ingresos tras la jubilación.
En esta etapa, una cuenta remunerada puede resultar útil para mantener liquidez y obtener intereses por un dinero que podría necesitarse a corto plazo.
Los depósitos a plazo fijo, por su parte, permiten conocer de antemano la remuneración pactada durante un periodo determinado, aunque pueden limitar la disponibilidad del capital.
La diferencia adquiere importancia ante situaciones como una prejubilación, una interrupción laboral, una reforma de la vivienda o la necesidad de ayudar económicamente a hijos y familiares.
También conviene analizar la existencia de préstamos pendientes. Cuando una familia mantiene una hipoteca, la decisión de invertir sus ahorros en un depósito debe compararse con el ahorro financiero que supondría amortizar parte de la deuda.
Si el coste efectivo del préstamo supera la rentabilidad neta del depósito, reducir el capital pendiente puede resultar económicamente más ventajoso, siempre que se consideren las comisiones, la fiscalidad y las necesidades de liquidez.
La cuestión forma parte de una decisión más amplia sobre la planificación del ahorro y la jubilación, que no puede limitarse a identificar el depósito con el interés más alto.
Uno de cada cuatro hogares españoles tiene un plan de ahorro para la jubilación
La importancia de estas decisiones contrasta con el reducido nivel de planificación financiera de muchos hogares.
Un estudio de J.P. Morgan Asset Management sobre los hábitos de ahorro en España revela que únicamente el 25% de los hogares sigue un plan definido y ahorra activamente para alcanzar sus objetivos económicos durante la jubilación.
La investigación muestra que el 23% de los encuestados de la Generación X todavía no dispone de un plan de ahorro específico para esa etapa, a pesar de encontrarse en un momento de su trayectoria profesional en el que puede existir una mayor capacidad para acumular patrimonio.
El dato refleja una diferencia importante entre ahorrar dinero y preparar financieramente el futuro.
Mantener cantidades elevadas en cuentas bancarias proporciona disponibilidad y puede ayudar a afrontar imprevistos, pero no garantiza que esos recursos sean suficientes para conservar el nivel de vida cuando desaparezcan los ingresos del trabajo.
La rentabilidad de los depósitos puede contribuir a mejorar esa situación, aunque su capacidad para compensar la inflación resulta limitada en periodos de fuertes incrementos de precios.
Por eso, el análisis de depósitos, renta fija y otros productos de ahorro debe relacionarse con el horizonte temporal de cada familia, el nivel de riesgo que está dispuesta a asumir y los ingresos que espera recibir durante la jubilación.
Ahorrar durante décadas no garantiza una jubilación económicamente desahogada si el patrimonio pierde poder adquisitivo o no existe una planificación de los ingresos futuros
Hacienda también reduce la rentabilidad de las cuentas y depósitos
Otro elemento que influye directamente en el rendimiento final es la tributación de los intereses.
Los ingresos obtenidos mediante depósitos bancarios y cuentas remuneradas tienen la consideración de rendimientos del capital mobiliario y se integran en la base del ahorro del IRPF.
Las entidades aplican generalmente una retención del 19% cuando abonan los intereses, aunque la tributación definitiva depende del conjunto de rentas del ahorro del contribuyente.
La escala es progresiva, con tipos que comienzan en el 19% para los primeros 6.000 euros y alcanzan el 30% para la parte de la base del ahorro que supera los 300.000 euros.
La Agencia Tributaria detalla la fiscalidad aplicable a estos rendimientos, un aspecto especialmente importante cuando los intereses bancarios coinciden con dividendos, ganancias obtenidas por la venta de inversiones u otras rentas financieras.
En consecuencia, comparar depósitos utilizando exclusivamente la TAE anunciada puede ofrecer una visión incompleta.
La rentabilidad neta después de impuestos es la que determina cuánto dinero queda realmente disponible para el ahorrador.
Qué ocurre cuando los ahorros superan los 100.000 euros
La seguridad del capital constituye otro elemento fundamental cuando se manejan cantidades elevadas.
El Fondo de Garantía de Depósitos protege, con carácter general, hasta 100.000 euros por titular y entidad en los bancos adheridos al sistema español.
El límite no se aplica de manera independiente a cada cuenta o depósito, sino al conjunto del dinero que mantiene una misma persona en una entidad.
Esto significa que un cliente con 150.000 euros distribuidos entre varias cuentas de un mismo banco puede tener 50.000 euros fuera de la cobertura ordinaria.
Existen excepciones temporales para determinados ingresos extraordinarios, entre ellos algunos procedentes de operaciones inmobiliarias, indemnizaciones o pagos vinculados a la jubilación, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.
La garantía bancaria cobra especial importancia cuando el ahorro procede de la venta de una segunda vivienda, una herencia, una indemnización por despido o una reorganización del patrimonio familiar.
La batalla bancaria por los depósitos abre una oportunidad para revisar los ahorros
El incremento de las remuneraciones devuelve protagonismo a los productos bancarios tradicionales y ofrece nuevas posibilidades para obtener intereses por el dinero disponible.
La competencia entre entidades beneficia especialmente a quienes mantienen cantidades importantes en cuentas sin remuneración y disponen de margen para trasladar fondos o contratar nuevos productos.
Sin embargo, el escenario económico obliga a prestar atención a factores que van más allá del porcentaje anunciado.
La inflación, los impuestos, los requisitos de contratación y la duración de las promociones pueden alterar el rendimiento final. También resulta decisivo conocer cuándo podría necesitarse el dinero y qué parte del patrimonio debe permanecer disponible.
Para los hogares que están consolidando sus ahorros o preparando su jubilación, la recuperación de los intereses bancarios puede representar una oportunidad para mejorar los ingresos financieros sin asumir directamente las oscilaciones de la bolsa.
La nueva batalla por captar depósitos llega, por tanto, en un momento en el que obtener más intereses vuelve a ser posible, pero conservar el poder adquisitivo del patrimonio continúa siendo el principal desafío.
