El primer barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas publicado tras la convocatoria electoral introduce un escenario muy diferente al dibujado por las principales empresas demoscópicas. Según el estudio, el PSOE alcanzaría el 34% de los votos, tres puntos más que en septiembre, mientras el PP retrocedería hasta el 22,2%, tras perder 3,3 puntos.
La distancia entre ambos partidos se amplía así hasta los 11,8 puntos, frente a las previsiones de otras encuestas que conceden la primera posición al Partido Popular y dibujan un Congreso en el que la suma de PP y Vox podría superar ampliamente los 176 diputados necesarios para alcanzar la mayoría absoluta.
El CIS sitúa al PSOE como primera fuerza mientras las principales encuestas privadas siguen pronosticando una victoria del bloque de derechas
El PSOE sube, el PP cae y Vox se consolida como tercera fuerza
El estudio del CIS, elaborado mediante 5.025 entrevistas realizadas entre el 1 y el 6 de octubre, refleja una recuperación de los socialistas coincidiendo con la crisis política que precipitó el adelanto electoral.
El PP registra una caída significativa respecto al barómetro de septiembre, aunque conserva la segunda posición.
Por su parte, Vox alcanza el 17,1%, medio punto más que en la anterior encuesta, y se mantiene como tercera fuerza política nacional.
En el espacio situado a la izquierda del PSOE, Sumar-Frente Amplio consigue el 6,1%, mientras Podemos retrocede hasta el 3,1%.
| Partido | CIS octubre | Variación mensual |
|---|---|---|
| PSOE | 34,0% | +3,0 puntos |
| PP | 22,2% | -3,3 puntos |
| Vox | 17,1% | +0,5 puntos |
| Sumar-Frente Amplio | 6,1% | +0,4 puntos |
| Podemos | 3,1% | -0,6 puntos |
La principal diferencia respecto a otras encuestas es la fortaleza que el CIS atribuye al PSOE y la debilidad que detecta en el PP.
Sin embargo, conviene recordar que las estimaciones de voto no constituyen una predicción exacta del resultado electoral y que el barómetro del CIS no incluye una proyección de escaños.
Las encuestas privadas dibujan una mayoría de PP y Vox
La fotografía electoral cambia considerablemente al analizar otros estudios publicados durante los últimos días.
La encuesta de 40dB publicada el 9 de octubre situaba al PP como primera fuerza con el 31,9% de los votos, seguido del PSOE con el 28,1%.
Por su parte, SocioMétrica otorgaba al PP el 32,6% y al PSOE el 26,2%, con Vox en el 18,8%.
El último sondeo de GAD3 también situaba al PP en cabeza, con el 31,4%, frente al 26,4% de los socialistas.
| Encuesta | PSOE | PP | Ventaja |
|---|---|---|---|
| CIS, 14 de octubre | 34,0% | 22,2% | PSOE +11,8 |
| GAD3, 12 de octubre | 26,4% | 31,4% | PP +5,0 |
| SocioMétrica, 11 de octubre | 26,2% | 32,6% | PP +6,4 |
| 40dB, 9 de octubre | 28,1% | 31,9% | PP +3,8 |
Las diferencias no pueden atribuirse automáticamente a un cambio de voto producido en pocos días. Los trabajos de campo, las metodologías y los modelos de estimación de cada encuestadora son diferentes.
La distribución territorial de los votos también resulta decisiva. El sistema electoral español reparte los escaños por provincias, de manera que el porcentaje nacional no se traduce proporcionalmente en diputados.
La diferencia entre los sondeos abre una disputa por el relato electoral, pero serán los escaños y los posibles pactos los que determinen el próximo Gobierno
La vivienda irrumpe como principal problema de los españoles
Más allá de la intención de voto, el barómetro revela un cambio especialmente relevante para el debate político y económico.
La vivienda alcanza el 55,7% de menciones como uno de los principales problemas de España, consolidándose como la preocupación más extendida entre los ciudadanos.
El dato llega después de las movilizaciones por la vivienda y de la derogación parlamentaria de los decretos aprobados por el Gobierno para intentar contener la crisis habitacional.
El desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que llevaba siete décadas viviendo de alquiler en la misma vivienda, ha contribuido a situar el problema en el centro del debate público.
El conflicto ha dejado de asociarse exclusivamente a las dificultades de emancipación juvenil y afecta también a hogares con décadas de residencia, personas próximas a la jubilación y pensionistas cuyos ingresos pueden resultar insuficientes para afrontar los precios actuales del alquiler.
La inseguridad residencial, la evolución de las hipotecas y la dificultad de acceder a una vivienda se han convertido en cuestiones con capacidad para influir en el comportamiento electoral.
El electorado de más de 45 años también tiene mucho en juego
La campaña del 29N se desarrolla en un escenario económico especialmente delicado para buena parte de los hogares.
La inflación ha alcanzado el 4,9% en septiembre, las tensiones energéticas vuelven a presionar el coste de la vida y las perspectivas apuntan a que los precios continuarán creciendo durante 2027.
Para los ciudadanos de entre 45 y 65 años, cuestiones como la estabilidad laboral, los salarios, la vivienda, los impuestos, el ahorro acumulado y las expectativas de jubilación tienen una importancia directa en su economía.
También entre los mayores de 65 años cobran especial relevancia la actualización de las pensiones, el coste de la vivienda, la dependencia y los servicios públicos.
La disputa electoral no gira únicamente en torno a quién ganará las elecciones, sino también sobre qué modelo económico y social podrá aplicar el próximo Gobierno.
Entre las cuestiones pendientes figuran la regulación del mercado del alquiler, las políticas fiscales, la sostenibilidad del sistema de pensiones y las respuestas al encarecimiento de los productos energéticos.
No obstante, los datos generales del CIS no permiten determinar por sí solos cómo votará cada grupo de edad. Para establecer esas diferencias es necesario analizar los cruces demográficos de la encuesta.
La vivienda, el poder adquisitivo y las pensiones conectan la disputa electoral con las preocupaciones económicas de varias generaciones
Los pactos y la participación pueden decidir el resultado del 29N
La composición final del Congreso dependerá tanto del reparto de votos entre los grandes partidos como de la representación obtenida por las candidaturas minoritarias y territoriales.
Los últimos sondeos privados apuntan a que PP y Vox podrían alcanzar una mayoría absoluta, pero esa hipótesis contrasta con la estimación de voto del CIS.
En la izquierda, las negociaciones para articular candidaturas y evitar la fragmentación del voto adquieren especial importancia en las provincias con menor número de diputados.
Al mismo tiempo, los resultados de partidos como ERC, Junts, PNV y EH Bildu pueden resultar determinantes si ninguno de los bloques nacionales alcanza los apoyos suficientes para gobernar.
La participación será otra variable esencial. Las diferencias entre la movilización declarada por los distintos electorados, la capacidad de captar indecisos y la concentración territorial del voto pueden alterar el reparto final de escaños.
A falta de algo más de seis semanas para las elecciones, las encuestas presentan escenarios muy distintos. La campaña se abre así con una incertidumbre que no se limita al vencedor, sino que alcanza a las posibles mayorías parlamentarias y a las políticas económicas que podrán aprobarse durante la próxima legislatura.
