El efectivo continúa ocupando un lugar importante en los hábitos financieros de los españoles, pero acceder al dinero físico está resultando más complicado para una parte creciente de la población. El último Estudio sobre hábitos en el uso del efectivo del Banco de España constata problemas especialmente relacionados con el funcionamiento de los cajeros y con la disponibilidad de servicios bancarios en determinadas localidades.

El 56% de los usuarios de cajeros asegura haber encontrado alguna dificultad para retirar o ingresar dinero durante el último año

Más problemas en los cajeros automáticos

Entre quienes han tenido dificultades, uno de los inconvenientes más frecuentes es encontrar un cajero fuera de servicio, una situación señalada por el 43% de los usuarios afectados. Otro 33% afirma haberse encontrado con terminales que no disponían de billetes.

La proporción de usuarios con alguna incidencia aumenta en alrededor de diez puntos respecto al ejercicio anterior, según los datos recogidos en el estudio. El problema adquiere especial relevancia porque el efectivo continúa siendo uno de los medios de pago más utilizados por los españoles y funciona además como alternativa ante apagones, fallos de las redes de pago o incidencias tecnológicas.

Indicador Dato
Usuarios con dificultades en cajeros 56%
Cajero fuera de servicio 43%
Cajero sin billetes 33%
Uso habitual del efectivo en comercios 57%
Ciudadanos contrarios a una sociedad sin efectivo 92%
Efectivo medio llevado en la cartera 47 euros

La situación no afecta por igual a todo el territorio. En los municipios que carecen de una oficina bancaria estable, conseguir dinero físico exige en muchos casos realizar desplazamientos.

En los municipios sin oficina bancaria, el 62% necesita utilizar coche o moto para acceder al efectivo

La brecha territorial sigue abierta

Esta diferencia convierte el acceso al efectivo en una cuestión especialmente importante para las personas que viven en municipios pequeños o zonas rurales. La reducción de sucursales y determinados servicios presenciales obliga a depender en mayor medida de los cajeros existentes o a desplazarse a otras localidades.

El impacto puede resultar más significativo entre las personas de más edad. Los estudios anteriores del Banco de España ya mostraban que, conforme aumenta la edad, también crece la estabilidad en el uso del dinero en efectivo. Entre los consumidores de 55 a 64 años que mantenían o aumentaban su utilización, el 82% esperaba seguir utilizándolo de manera similar un año después; entre los mayores de 65 años el porcentaje alcanzaba el 87%.

La digitalización bancaria, por tanto, no significa necesariamente la desaparición de la demanda de efectivo. El propio Banco de España destaca su utilidad como medio de pago, herramienta de control del gasto y respaldo frente a fallos electrónicos.

El efectivo resiste frente al móvil

El teléfono móvil continúa ganando espacio en los pagos cotidianos y la utilización de la tarjeta física pierde terreno, pero esto no está eliminando el efectivo.

La importancia concedida al dinero físico también tiene una dimensión de seguridad. Muchos consumidores valoran poder disponer de billetes y monedas en situaciones en las que los sistemas electrónicos dejan de funcionar, además de considerar la privacidad como otra de sus ventajas.

La digitalización de los pagos avanza, pero una amplia mayoría de los españoles sigue queriendo conservar la posibilidad de utilizar dinero físico

Las alternativas para facilitar la retirada de efectivo fuera de las sucursales tradicionales —como determinados servicios en comercios o Correos— continúan teniendo una implantación limitada. Esto hace que la disponibilidad y funcionamiento de la red de cajeros siga siendo fundamental.

El desafío para el sistema financiero será compatibilizar la reducción del uso de determinados canales tradicionales con la necesidad de garantizar que quienes quieren seguir utilizando efectivo puedan hacerlo sin que su lugar de residencia, edad o grado de digitalización se conviertan en una barrera.