La transformación demográfica ha dejado de ser una previsión de largo plazo. Más de la mitad de las personas ocupadas en España tiene ya más de 45 años, según el informe Brújula del Talento Senior 2026 elaborado por EY.

Tres trabajadores podrían jubilarse por cada nuevo empleado que se incorpore durante la próxima década

El riesgo está identificado, pero no gestionado

El 84% de las compañías reconoce que el envejecimiento de la fuerza laboral representa un riesgo. El problema es que ese diagnóstico no siempre se traduce en planes concretos de sucesión, contratación sénior, reskilling o transferencia de conocimiento.

La consecuencia puede ser una salida simultánea de experiencia en sectores donde ya existen dificultades para cubrir perfiles técnicos, comerciales o de gestión.

La edad entra en la estrategia de personas

Las empresas que quieran anticiparse tendrán que medir mejor la edad de sus plantillas, identificar puestos críticos y diseñar planes de transición. También deberán revisar procesos de selección que siguen penalizando a profesionales con trayectorias largas.

Indicador Dato
Empresas que ven el envejecimiento como riesgo 84%
Ocupados mayores de 45 años Más de la mitad
Relación prevista de salidas y nuevas entradas 3 jubilaciones por cada nuevo empleado

La gestión intergeneracional empieza a ser una cuestión de continuidad operativa

Más años de carrera, más necesidad de formación

Las reformas de pensiones están favoreciendo carreras profesionales más largas. Ese cambio exige combinar experiencia con actualización continua de capacidades, especialmente digitales. El reto no consiste solo en retener a los trabajadores de más edad, sino en mantener su empleabilidad y conectarlos con las nuevas generaciones dentro de la organización.