En una conversación emitida por Cadena SER, Fernández Palacios defendió que el envejecimiento debe analizarse también desde su capacidad de generar actividad económica y no únicamente como una presión sobre el gasto público.

La población sénior ya es una parte central del consumo, el ahorro y la generación de riqueza

Más años de vida cambian las decisiones económicas

La longevidad amplía el tiempo que transcurre entre los 55 años y las edades más avanzadas. Durante ese periodo conviven empleo, emprendimiento, consumo, ahorro, turismo, vivienda y decisiones patrimoniales.

La consecuencia es un mercado mucho más heterogéneo de lo que sugiere la etiqueta sénior. Una persona de 55 años y otra de 80 pueden compartir algunas necesidades, pero están en etapas económicas muy diferentes.

Trabajo y ahorro tendrán que adaptarse

Fernández Palacios puso el foco en la necesidad de repensar la vida laboral y la planificación financiera. Vivir más años con buena salud puede ampliar oportunidades, pero también exige financiar una etapa de jubilación potencialmente más larga.

La silver economy crece cuando las empresas dejan de tratar la edad como un único segmento

Una oportunidad para múltiples sectores

La economía de la longevidad abarca vivienda, seguros, banca, salud, tecnología, turismo, movilidad y formación. El potencial no está en vender productos etiquetados “para mayores”, sino en diseñar servicios que funcionen durante vidas más largas y diversas.